
Cristina y Néstor Kirchner buscan un compromiso partidario fuerte.
15-03-2009 / En la nueva situación que se plantea con el adelantamiento electoral, crecen las posibilidades de que el ex presidente vaya como primer candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires.
Por D. Cecchini y R. Sandá
Apenas 24 horas después de que Cristina Fernández de Kirchner anunciara el proyecto de adelantar las elecciones legislativas al 28 de junio próximo, el presidente provisional del Senado, José Pampuro, dijo que “es muy probable que Néstor Kirchner presida” la lista de candidatos oficialistas en la provincia de Buenos Aires. De esa manera, cobró visibilidad algo que desde hace mucho tiempo se discute puertas adentro del Frente para la Victoria: si en estas elecciones legislativas era necesario usar la bala de plata. Esa metáfora alude a dos variantes: una, que Kirchner se transforme en primer candidato a senador nacional, luego de una eventual renuncia de Eric Calcagno a la banca que actualmente ocupa en la Cámara alta; la otra, que vaya a la cabeza de la lista de candidatos a diputados nacionales.
La posibilidad de que el presidente del PJ sea la punta de lanza de la estrategia electoral del Frente para la Victoria cobró más fuerza aún pocas horas después, cuando el presidente del bloque de diputados oficialista, Agustín Rossi, y su par del Senado, Miguel Angel Pichetto, se pronunciaron en el mismo sentido. “Si usted quiere buscar a alguien que cabalmente represente nuestro pensamiento, nuestras ideas, está claro que la presencia de Kirchner en la lista lo logra con amplitud”, dijo el diputado santafesino.
Mientras tanto, desde la vereda de enfrente, las distintas vertientes de la oposición se preguntan qué hacer con las posibles alianzas electorales que estaban casi abrochadas, y cómo resolver algunas candidaturas internamente muy disputadas en un plazo mucho más breve que el que tenían previsto. Es que la fecha del 28 de junio les presentifica el fantasma que más detestan: su propia debilidad para construir frentes electorales que seduzcan a la sociedad.
La frustración aumenta ante la imposibilidad de bloquear el cambio de fecha en el Congreso Nacional. Según las cuentas de Pampuro, el oficialismo cuenta en esa Cámara alta con el número suficiente para aprobar el proyecto de adelantamiento de los comicios, pero concedió que “va a ser un trabajo de consenso en ambas Cámaras” que podría tomar dos semanas. De acuerdo con esa agenda se llegaría a la aprobación el 28 de marzo, fecha límite para dejar todo listo, según establece el Código Nacional Electoral. Según la ley electoral, la modificación del calendario requiere, para ser aprobada, del voto de la mitad más uno de la totalidad de los integrantes de la Cámara de Diputados (no sólo de los presentes), y también la mitad más uno de la totalidad de los senadores. En este caso, Julio Cobos no puede votar.
Cambio de tablero. Para el analista político Artemio López, adelantar las elecciones promueve dentro del kirchnerismo “un compromiso distrital fuerte que de otra manera no se iba a lograr”. López usó también el término “disciplinamiento” para significar que las internas del oficialismo se verán contenidas en este cambio. El solo anuncio de la Presidenta junto al gobernador de Chubut, Mario Das Neves, quien cíclicamente apoya o critica, es un signo claro de esto.
En segundo lugar, para López la decisión del Gobierno significa sacar las elecciones del ojo de la tormenta de la crisis global, ya que Esta “será mucho más dura durante el segundo trimestre de 2009”.
Para el analista, el recorte “del tiempo de campaña” para la oposición perjudica “a Elisa Carrió y a Felipe Solá. La derrota probable de la Coalición Cívica en el distrito porteño ahora unificado –a manos del macrismo– provocará una caída en el acumulado nacional de la hasta hoy segunda fuerza nacional”. Por otro lado, el peronismo disidente se mueve hacia la hegemonía PRO del espacio en el que transitan Felipe Solá y Francisco de Narváez, “descolocando a Solá en el armado provincial” ya que, advirtió, de Narváez “tiene mayor intención de voto que Solá y proyectará a Mauricio Macri como efectivo referente nacional”.
La discusión del modelo. El sociólogo Roberto Bacman, director del Centro de Estudios de Opinión Pública (Ceop), consideró que “las elecciones se adelantan para que la discusión del modelo de país suceda en un contexto no electoral, que no perjudique a la Argentina. En lo institucional, nada está en riesgo: el proyecto oficial fue claramente planteado y va al Congreso, con amplias facultades para cambiar las fechas de comicios”.
Bacman agregó que “las mayores protestas son del radicalismo y la Coalición Cívica, porque necesitan tiempo. Saben que sus únicas posibilidades estaban en Capital, con Carrió. Pero lo que la sociedad necesita no es simplemente una oposición que critique sino que presente un proyecto alternativo de gobernabilidad. Y con esta oposición, eso nunca va a suceder”.
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